Actualidad (805)
Rosario de la Frontera

ABUSO POLICIAL

Denuncian abuso policial contra un joven que incumplió la cuarentena.



Sucedió en la madrugada del domingo. El joven recibió una golpiza cuando fue interceptado por la policía del Sistema de Emergencia 911.

“Uno se levanta y lo ve así, golpeado con el ojo hinchado, y no quiere ni pensar que podría haber sido peor. Sin embargo fue doloroso. Todavía no sabemos si podrá recuperar el ojo”, cuenta con angustia Pablo Antonio Arroyo Juárez, papá de Agustín, de 20 años.

Pablo Agustín, estaba yendo a dejarla a su novia en Villa Manuela un barrio de Rosario de la Frontera, luego de reunirse con amigos el sábado a la noche. Habían pasado las dos de la madrugada del sábado cuando decidieron volver y manejaron hasta el hogar de ella. Cuando estaban cerca, observaron una camioneta policial que intentaron esquivar dando una vuelta más a la manzana. Como los siguieron, Agustín frenó y se bajó del vehículo. Inmediatamente lo tomaron a él, lo separaron de su novia y comenzaron a golpearlo. “Eran cerca de cinco efectivos los que se ensañaron con él. Lo golpearon e inmediatamente él perdió la visión. No sabe si lo golpeaban con la mano o el pie. Les gritaban e insultaban, él pedía que paren. Su novia escuchó todo, inclusive cree que los conocían porque les hicieron preguntas personales”, contó el papá de Agustín a LA GACETA y agregó: “Estamos de acuerdo con que lo detengan porque incumplió la cuarentena, pero no así. Él es un chico trabajador”.

La odisea en el hospital y en la Justicia.

“Uno se levanta y lo ve así, golpeado con el ojo hinchado, y no quiere ni pensar que podría haber sido peor. Sin embargo fue doloroso. Todavía no sabemos si podrá recuperar el ojo”, cuenta con angustia Pablo Antonio Arroyo Juárez, papá de Agustín, de 20 años.

Pablo Agustín, estaba yendo a dejarla a su novia en Villa Manuela un barrio de Rosario de la Frontera, luego de reunirse con amigos el sábado a la noche. Habían pasado las dos de la madrugada del sábado cuando decidieron volver y manejaron hasta el hogar de ella. Cuando estaban cerca, observaron una camioneta policial que intentaron esquivar dando una vuelta más a la manzana. Como los siguieron, Agustín frenó y se bajó del vehículo. Inmediatamente lo tomaron a él, lo separaron de su novia y comenzaron a golpearlo. “Eran cerca de cinco efectivos los que se ensañaron con él. Lo golpearon e inmediatamente él perdió la visión. No sabe si lo golpeaban con la mano o el pie. Les gritaban e insultaban, él pedía que paren. Su novia escuchó todo, inclusive cree que los conocían porque les hicieron preguntas personales”, contó el papá de Agustín a LA GACETA y agregó: “Estamos de acuerdo con que lo detengan porque incumplió la cuarentena, pero no así. Él es un chico trabajador”.

La odisea en el hospital y en la Justicia

“Mi hijo del medio me llamó cerca de las cuatro de la mañana diciéndome que lo habían metido preso a su hermano. Inmediatamente fuimos a verlo al hospital. No sabíamos cómo estaba hasta que lo vimos. Un enfermero nos dijo que le habían dado una fuerte golpiza. Le hicieron firmar un papel que dice que estaba alcoholizado pero él no recuerda en qué momento le hicieron el análisis. Cuando fuimos a  la Comisaría 31 y lo vieron nos tomaron la denuncia. Volvimos a hablar con el médico que lo atendió porque necesitábamos que en el Hospital le hagan las pericias correspondientes a la denuncia. El médico nos comentó que había percibido, cuando lo atendió la primera vez, que estaba ´como amenazado´, junto a la Policía. ¿Cómo no hizo algo?”, se preguntó Pablo.

Según la familia Arroyo Juárez no es el único caso en Rosario de la Frontera en donde la policía abusa físicamente de las personas en una situación similar. “En cuarentena fueron diez o doce casos los que conozco. Muchos me llamaron estos días para contarme lo que vivieron. A una persona la golpearon porque se sacó el barbijo antes de llegar a su casa”, contó Pablo y agregó: “si esto no para, no quisiera están contando otra historia a los medios”.

Por el momento, la familia de Agustín solo pudo avanzar en la denuncia policial en la Justicia. “De la fiscalía nunca nos llamaron”, concluyó.

Fuente: La Gaceta Salta

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